Desde sus orígenes, el juego de pelota vasca ha sufrido algunas modificaciones, fundamentalmente en lo que refiere al escenario en el que se disputan los partidos y al medio mediante el cual se impacta la pelota. Sin embargo, los conceptos básicos y el reglamento que definen esta disciplina han permanecido casi sin cambios desde sus comienzos en el siglo XVIII.

  • La cancha: el juego de pelota vasca o “jai alai” se desarrolla en un área de juego conformada por un frontón, una pared lateral, una trasera y el suelo delimitado por ellas. La cancha cuenta además con 14 líneas transversales que delimitan franjas en la superficie, y que cumplen una función fundamental en el mecanismo de juego.
  • El juego: se da inicio a cada punto por medio del saque. De acuerdo a las reglas, el sacador debe hacer rebotar la bola en el frontón de forma tal que, al volver a impactar en el suelo tras el rebote, la pelota caiga entre las líneas 4 y 7 de la cancha. Luego, corresponde al equipo rival atrapar la pelota con la cesta y lanzarla nuevamente hacia el frontón.
  • Los puntos: un equipo consigue anotar un punto si los jugadores rivales no realizan un saque correcto, si la pelota sale del área de juego o no impacta correctamente en el frontón, o si el receptor no logra atrapar la bola o la retiene demasiado tiempo.
  • El formato: tradicionalmente, los encuentros de cesta punta son al mejor de 35 puntos. No obstante, una modalidad muy popular en los Estados Unidos y Asia consiste en enfrentar a varios equipos a un total de 7 a 9 puntos, todos contra todos. El equipo que anota un punto permanece en campo, mientras que el perdedor continúa rotando entre los equipos restantes hasta que alguno de ellos alcanza la marca preestablecida.