El juego de pelota vasca o jai alai, como se lo conoce también habitualmente, es un deporte muy extendido en la actualidad, pese a que es una disciplina poco conocida por el público en general. Su origen se remonta a los comienzos del siglo XVIII en Francia, en donde comenzaba a crecer en popularidad un juego con pelota llamado “jeu de paume”, un antecedente del tenis que se disputaba en un recinto cerrado.

La evolución del “jeu de paume” durante el resto del siglo dio origen a nuevas vertientes de este juego de pelota. La pelota vasca, en particular, incorporó inicialmente el uso de cuero en las manos para protegerlas del impacto de la pelota, mientras que el uso de raquetas en Inglaterra derivó, por otra parte, en el tenis profesional actual. Los guantes dieron paso a las cestas, y con ellas surgió la versión más moderna del jai alai, que se juega haciendo rebotar la pelota contra un frontón a altas velocidades.

Pese a que en un principio los partidos se disputaban utilizando las paredes de las iglesias como frontón, la creciente popularidad del deporte llevó a su expansión más allá del País Vasco, al surgimiento de canchas dedicadas y a la profesionalización de la actividad. El importante vínculo de España con sus antiguas colonias explica que la pelota vasca haya llegado a trascender la península ibérica, instalándose incluso en América Latina. De hecho, la Federación Internacional de Pelota Vasca, creada en 1929 por las organizaciones argentina, española y francesa, se fundó en Buenos Aires, lo que muestra la relevancia de este juego fuera de Euskal Herria.

En la actualidad, la disciplina cuenta con una gran base de aficionados en todo el mundo. Pese a no tener la relevancia de los deportes más populares, el jai alai continúa evolucionando y desarrollándose para adaptarse a los nuevos tiempos.