Surgido en el País Vasco como una evolución del “jeu de paume” francés, la pelota vasca logró ganar adeptos en distintas partes del mundo, y en particular en América Latina como consecuencia de la inmigración. Si bien la práctica más conocida de este deporte es la que se realiza con guantes, para impactar la pelota con la mano, o quizás también la que hace uso de una cesta de mimbre (“jai alai”, en euskera), en la Argentina han sido las modalidades con paleta las que han gozado históricamente de mayor popularidad. Esta paleta puede ser tanto de goma como de madera, lo que determina dos categorías de juego diferentes.

La práctica de la pelota vasca a nivel local ha sido siempre amateur, pese a que lentamente ha tenido lugar el crecimiento del juego profesional en algunos países, en particular en los Estados Unidos. La Confederación Argentina de Pelota (CAP) es la entidad encargada de reglamentar los torneos y eventos de pelota en el territorio nacional, además de estar a cargo de la representación argentina en los campeonatos internacionales de la disciplina. Estos últimos son organizados por la Federación Internacional de Pelota Vasca, fundada a comienzos del siglo XX en Buenos Aires, un hecho que marca la destacada presencia de este deporte en Argentina.

A lo largo de la historia, los deportistas argentinos han mostrado un alto nivel en la práctica de la pelota paleta. En los mundiales de pelota vasca, que tienen lugar cada cuatro años, Argentina ha logrado siempre conseguir resultados importantes, y junto con México, es el representante más destacado de América Latina en este deporte. En la última edición del torneo, realizado en Zinacantepec en 2014, los “pelotaris” argentinos lograron vencer en las categorías de frontón, tanto para paleta de cuero como de goma, y son favoritos para el Campeonato Mundial a desarrollarse en Barcelona durante este año.